El Sombrero de tres picos
El Sombrero de tres picos Recordamos, por señas, que cuando el pastor nos dio tan buen rato, las muchachas casaderas allà reunidas se pusieron muy coloradas, de donde sus madres dedujeron que la historia era algo verde, por lo cual pusieron ellas al pastor de oro y azul; pero el pobre Repela (asà se llamaba el pastor) no se mordió la lengua, y contestó diciendo: que no habÃa por qué escandalizarse de aquel modo, pues nada resultaba de su Relación que no supiesen hasta las monjas y hasta las niñas de cuatro años…
—Y si no, vamos a ver —preguntó el cabrero—: ¿qué se saca en claro de la historia de El corregidor y la molinera? ¡Que los casados duermen juntos, y que ningún marido le acomoda que otro hombre duerma con su mujer! ¡Me parece que la noticia!…
—¡Pues es verdad! —respondieron las madres, oyendo las carcajadas de sus hijas.
—La prueba de que el tÃo Repela tiene razón —observó en esto el padre del novio—, es que todos los chicos y grandes aquà presentes se han enterado ya de que esta noche, asà que se acabe el baile, Juanete y Manolilla estrenarán esa hermosa cama de matrimonio que la tÃa Gabriela acaba de enseñar a nuestras hijas para que admiren los bordados de los almohadones…
