La Alpujarra
La Alpujarra […]
HOMERO.—Aunque yo me hubiera matado a fuerza de imaginar fábulas alegóricas, todavÃa habrÃa podido suceder que la mayor parte de las gentes hubiesen tomado la fábula en un sentido demasiado próximo, sin buscar más lejos la alegorÃa.
ESOPO.—Eso me alarma… ¡Me horrorizo al pensar si irán a creer los lectores que los animales han hablado verdaderamente, como lo hacen en mis apólogos!
HOMERO.—Es un temor muy chistoso…
ESOPO.—¡Toma! Si ha llegado a creerse que los dioses, han dicho las cosas que vos les hacéis decir, ¿por qué no se habÃa de creer que los animales han hablado de la manera que yo les hago hablar?
HOMERO.—¡Ah! No es lo mismo. Los hombres aceptan que los dioses, sean tan locos como ellos; pero no admiten que los animales sean tan sabios.
(FONTENELLE. Dialogues des Morts).
El valle de Lecrin
Preparativos de viaje
Lámina I
