La Alpujarra
La Alpujarra Pues, si señor, vamos a subir al Puerto de Jubiley, y a bajarlo, poniendo asà a prueba nuestras cabalgaduras.
Pero aún habremos de trepar hoy a una cordillera más elevada…
(Principiamos a vadear el rÃo).
Y esa cordillera más elevada… esa cordillera… ¡Demonio de rÃo! ¡Vaya si es impetuoso! ¡Se marea uno de mirar sus ondas!
(Salimos a la otra orilla).
… esa cordillera más elevada que tenemos que subir es la célebre Contraviesa, espina dorsal de la Alpujarra…
(No se ve un mulo para un remedio. Todos se han quedado atrás).
«Trotemos, pues, trotemos»… como se dice en El Desierto de Mr. David; y el que venga atrás que arree, como suele decir el vulgo…
(Trotamos).
[…]
* * *
—Oye tú, muchacho: canta una copla. ¡Para eso te llevamos a grupas desde el rÃo!…
—Señorito, es Semana de Pasión…
—Dice bien el muchacho: que no la cante.
—Pues no la cantes, muchacho.
—Muchacho, ¿cuántos años tienes?