La Alpujarra
La Alpujarra Los alpujarreños de a pie decÃan que era un gallo encantado: los de a caballo que un Peñón horadado horizontalmente, enfrente del cual habÃa un eco. Yo solo puedo decir que lo oà cantar dos o tres veces, y que me dio calofrÃo. ¡Era el cuarto gallo fantástico que me hablaba aquella mañana desde el otro mundo!
En fin: cuando ya distarÃamos de Órgiva cosa de legua y media, la Sierra de Jubiley se despidió de nosotros, diciéndonos que no podÃa continuar más adelante, y nos depositó galantemente y con la mayor suavidad en terreno llano, —después de haber hecho todo lo posible por dejarnos sepultados en sus breñas—.