La Alpujarra
La Alpujarra Y la verdad es que el año pasado, lo mismo que hace cuatro siglos; a pesar de los estragos del tiempo y de la constante decadencia local, la corte de BOABDIL, vista a aquella distancia (que permite todavía distinguir separadamente colinas, casas, iglesias, torres cristianas y torres moras, cármenes, arboledas y murallas; pero presentándolo ya todo en comprensivo y armonioso conjunto), ofrecía un aspecto embelesador, muy por encima de cuanto pueden excogitar poetas y pintores, y asaz digno de la codicia de todos los reyes de la tierra.
Mas no es cosa de entretenerse en descripciones prolijas cuando se viaja en Diligencia, máxime si ya están hechas admirablemente en verso y en prosa por escritores de punta, como acontece con la de Granada…
Prefiero, pues, hablar, antes de abandonarlos, de los humildes Llanos de Armilla, que de seguro no se han visto en otra.
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