La Alpujarra
La Alpujarra «Todo lo que cae hacia la costa de la mar es muy despoblado, y por eso es muy peligroso; porque acuden de ordinario por allí muchos bajeles de cosarios turcos y moros de Berbería».
He aquí sencillamente expuesta la razón de que Albuñol y otros pueblos de su litoral, en vez de haber sido edificados en la misma playa, al lado de sus respectivos fondeaderos, estén escondidos tierra adentro, entre enmarañados montes, a tres o cuatro kilómetros de las olas. Así se ocultaban, por una parte, a las codiciosas miradas de los piratas berberiscos, y así era fácil, por otra, a sus moradores tener tiempo de armarse y de reunirse si por acaso los rapaces nautas se atrevían a desembarcar y a adelantarse por aquellos misteriosos terrenos…
Albuñol, pues, es una población marítima, aunque con cierto disimulo: —con el mismo disimulo que lo es también Tetuán, edificado por igual razón a tres cuartos de legua de su rada—. Solo que en Tetuán eran berberiscos los que temían, y alpujarreños los temidos. —España no ha sido nunca menos aficionada a la costa de África que África a la costa de España[39]—.
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