La Alpujarra
La Alpujarra En cuanto a las costumbres, vicios, virtudes y vestimentas de los albuñolenses que habitan dentro de la villa, son iguales a los del resto de los granadinos.
De los cortijeros y cortijeras y gentes de mar, ya trataremos en ocasión más oportuna…
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Porque habéis de saber que, según indiqué antes, no fue aquella la última vez que estuvimos en Albuñol, y que, si por entonces nos limitamos a descansar allí un día, consistió en que nos solicitaban o soliviantaban las siguientes cosas notables, que sabíamos encerraban los Dos Ceheles y que deseábamos visitar antes de emprender nuestra gran excursión final a Sierra Nevada:
La prehistórica Cueva de los Murciélagos:
Las célebres Angosturas de Albuñol:
La renombrada Encina Visa:
El famoso Cerrajón de Murtas:
Las reputadas Higueras de Turón,
y las nunca bien ponderadas Olas del Mar.
Que tal era la índole de aquel viaje, y tal tiene que ser por ende la naturaleza del presente libro: buscar y describir unas peñas, un árbol, un monte o una playa con el propio afán y la misma delectación que si se tratase de la Basílica de San Pedro, de la Venus de Milo o de las ruinas de Pompeya.