La Alpujarra
La Alpujarra No bien regresó a Órgiva el despechado MARQUÉS, pregonó la cabeza de ABEN-HUMEYA, tasándola en diez mil ducados; y fuese codicia vil de aquella suma, fuese por odio personal al joven caudillo, como ellos dijeron, el caso es que a los pocos días presentáronse a MONDÉJAR un tal Miguel Aben-Zaba, de Valor, y otros parientes suyos, y le hicieron la siguiente confidencia:
Que ABEN-HUMEYA y su tío D. FERNANDO el Zaguer andaban de día por las vecinas sierras de Los Bérchules, en cuyas famosas cuevas, casi inaccesibles, estaban los almacenes de la insurrección, y que por la noche solían bajar a dormir a Valor, a las casas patrimoniales del REYECILLO, o a Mecina de Bombaron, a casa de DIEGO LÓPEZ…
Pero no debo continuar sin deciros antes quién era este personaje.
DIEGO LÓPEZ, primo hermano de ABEN-HUMEYA, y descendiente como él del mismísimo profeta MAHOMA, era, en la época a que nos referimos y según opinión del grave Hurtado de Mendoza, «un hombre tenido por cuerdo, animoso, de buena palabra, comúnmente respetado, usado al campo, y entretenido más en criar ganados que en el vicio del lugar». No recuerdo ahora dónde he leído que más parecía negro que blanco; y, por lo demás, de toda su historia se deduce que estaba dotado de gran fortaleza física, y que tendría unos treinta y cinco o cuarenta años cuando lo presentamos en escena.