La Alpujarra
La Alpujarra »Con esta noticia el pueblo de Granada mostró extraordinario regocijo, y las autoridades se prepararon a festejar a un Príncipe tan célebre y gallardo. El MARQUÉS DE MONDÉJAR, que había regresado días antes a Granada, salió a Iznalloz con una compañía lucida de capitanes, caballeros y deudos y permaneció con DON JUAN aquella noche. Al día siguiente vinieron juntos hacia la ciudad, y en Albolote se presentó el CONDE DE TENDILLA con doscientos jinetes aderezados a la morisca y a la usanza castellana, y armados de capacetes, corazas, adargas y lanzas; de manera que hacían, según Mármol, hermosísima y agradable vista entre guerra y paz. El Presidente y el Arzobispo, que habían recibido de Madrid el aviso del ceremonial con que debían tratar a D. JUAN, reuniéronse en el Pilar del Toro, y salieron al encuentro junto a la Rambla del Beiro.
»D. JUAN recibió a ambos personajes con sombrero en mano con singular afabilidad; y por último llegaron a saludarle los Oidores, los Alcaldes, las Dignidades eclesiásticas, el Corregidor, los Veinticuatros y muchos ciudadanos y caballeros principales. El Presidente decía quién era cada uno, y el mancebo los recibió con tanta benevolencia que todos quedaban satisfechos. Acabado este recibimiento, el CONDE DE MIRANDA, que venía al lado de D. JUAN, se adelantó, y el Presidente a la derecha y el Arzobispo a la izquierda, le tomaron en medio.