La Alpujarra
La Alpujarra »Así caminaron hacia la puerta Elvira, con increíble concurso y entre las filas de diez mil hombres alineados y cuya arcabucería hacía salvas incesantes. En medio del Triunfo se detuvo con otro espectáculo industriosamente preparado. Más de cuatrocientas mujeres cristianas, de las maltratadas por los moriscos en la Alpujarra, viudas y huérfanas, se presentaron en traje humilde, llorosas y con los cabellos esparcidos, pidiendo venganza contra los autores de su desgracia. D. JUAN les dirigió palabras consoladoras, y entró en la ciudad por la calle de Elvira.
»Las ventanas estaban entoldadas con paños de oro y seda, y muchas damas y doncellas, ricamente ataviadas, admiraban la hermosura y gentileza de su persona. Hospedado en el Palacio de Chancillería, despidió al CONDE DE TENDILLA, al Arzobispo y Presidente, y se entregó al reposo.