La Alpujarra
La Alpujarra SÃ; allà estaban: primero, BusquÃstar, TÃmar, Lobras y Jubiles; —luego, los Dos Bérchules, en una extraordinaria altura—; debajo de ellos, Yátor, mirándose en su rÃo; —encima, Yegen (donde dormirÃamos aquella noche), chico y verde como un oasis—; en seguida, Mecina de Bombaron, el pueblo de ABEN-ABOO, —y enfrente Valor, el señorÃo de ABEN-HUMEYA—; más al Este, Nechite; —a sus pies, Mecina Alfahar—; allá arriba, Mairena; a continuación, Júbar; —más alto aún, Laroles—; y, sobre Laroles, el Puerto de la Ragua, temeroso tránsito al horizonte de Guadix; —y debajo de Laroles, Picena—; y debajo de Picena, Cherin, ya casi en la llanura; —y allà la cuenca de un rÃo, prolongación de un inclinado barranco—; y, al otro lado del barranco, la provincia de AlmerÃa, representada por Alcolea, Lucainena y DarrÃcal, que ya pertenecen a Sierra de Gádor; —y, entre Sierra de Gádor y Sierra Nevada, la entrada del alto llano del Laujar, de la Taha de Andarax, de la residencia de BOABDIL, del ZAGAL, de CID-HIAYA y de ABEN-HUMEYA; ¡del lúgubre escenario donde este último encontró tan desdichada muerte!