La Alpujarra
La Alpujarra Acabáis de ver el Cuadro que nos ofreció la Alpujarra al anochecer del Viernes Santo de 1872…
Pero como para vosotros, lectores, todavÃa no ha amanecido aquel dÃa solemne; como nos habéis dejado en las alturas de Sierra Nevada, dentro del lugar de Laroles, viendo transcurrir las fúlgidas horas de la noche del JUEVES SANTO; y como es deber mÃo no prescindir ni un momento de vuestra compaña hasta que termine esta peregrinación, voy a deciros de qué manera fuimos al cabo a UgÃjar, tradicional Metrópoli de la Alpujarra; en qué paraje y de qué modo pasamos la tristÃsima hora de las tres, y cual fue en realidad el fin que tuvieron ABEN-HUMEYA y ABEN-ABOO, a quienes hemos visto en la precedente sinopsis hacer el papel de Dimas y de Gestas, y expiar sus crÃmenes al propio tiempo que JESÚS expiaba los del género humano… Voy, en una palabra, a descomponer el cuadro que acabo de pintar, y a referiros por separado cada uno de sus tremendos episodios.
¡A caballo, pues!… y tened paciencia algunos momentos más; que ya nos falta poco, muy poco, para completar las sesenta leguas del programa de este viaje.
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SerÃan las seis de la mañana cuando partimos de Laroles y emprendimos la bajada de la Sierra.