La Alpujarra
La Alpujarra Como quiera que fuese (que lo cierto es muy difícil de inquirir cuando la verdad se esconde en el corazón de una mujer, y de una mujer muerta hace tres siglos), las Historias no dejan después lugar a la duda en que ZAHARA, resentida con ABEN-HUMEYA por carta de más o por carta de menos, suministró a ALGUACIL los medios de matar al REYECILLO.
Veamos las trazas de que se valió, dignas ciertamente de una mujer ofendida… y mora por añadidura.
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ABEN-HUMEYA, «que no se fiaba de los turcos, ni estaba bien con ellos (dice Mármol)…, los había enviado a la frontera de Órgiva, a orden de ABEN-ABOO. Sucedió, pues, que, como estos hombres viciosos eran todos cosarios, ladrones y homicidas, donde quiera que llegaban hacían muchos insultos y deshonestidades… Y como fuesen muchas quejas de ellos a ABEN-HUMEYA, escribió sobre ello a ABEN-ABOO encargándole que lo remediase: el cual le respondió que los turcos no hacían agravio a nadie, y que si alguna desorden hiciesen, él la castigaría. Sobre esto fueron y vinieron correos de una parte a otra; y ansí de lo que se trataba como de la indignación que ABEN-HUMEYA tenía contra los turcos, avisaba por momentos la MORA a DIEGO ALGUACIL».