La Alpujarra
La Alpujarra Yo no inventaré cosa alguna, ni en este ni en ningún caso. Los escritores de la época me dan todo el trabajo hecho… Mi único oficio será elegir, cuando sus versiones no concuerden, la que me parezca más verosímil.
Con que empecemos por retroceder tres leguas en el camino que acabamos de andar.
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La mañana del 24 de Diciembre de 1568 (día de Nochebuena y Viernes; esto es, festividad a un tiempo para cristianos y Musulmanes), sería cosa de las ocho u ocho y media, cuando penetraron en el Valle de Lecrin, viniendo de Granada, tres singularísimos viajeros, —singularidad que consistía en el mero hecho de viajar juntos—.
Eran un caballero cristiano, una mujer morisca y un esclavo negro.
La noche anterior había nevado mucho, y el cielo amenazaba nevar más. Cerros, camino, valle, laderas, todo estaba igualmente blanco.
La nieve del camino no ofrecía huellas de que nadie hubiera transitado todavía por allí aquella mañana.
Las tres indicadas personas iban, a la sazón, cuesta abajo. El caballero se había apeado y llevaba el caballo del diestro. La morisca seguía a caballo. El esclavo marchaba un poco detrás.