Bajo las lilas
Bajo las lilas Al principio todo anduvo bien, pues el camino era cuesta abajo y la carretilla, chirriando, daba ligeras vueltas. Bah sonreÃa a su conductor llena de gratitud y Ben proseguÃa «puesta la voluntad sobre el músculo» como suelen decir.
Pero luego el camino se torno más barroso y empezó a subir. La carga se hacÃa paso a paso más y más pesada.
—Ahora puedo bajarme. Me gusta que me lleves, pero me parece que soy demasiado pesada —dijo Bab viendo que el otro que tenÃa frente a ella se ponÃa violentamente rojo y la respiración del muchacho se tornaba agitada.
—¡Quédate quieta!… Joslyn dijo que no podrÃa llevarte y yo no voy a permitir que tenga razón. Aún nos está mirando… —jadeó Ben y, la cabeza gacha, los dientes apretados y con todos los músculos de su delgado cuerpo en tensión, empujo la carretilla y subió por el camino que llevaba hasta la puerta del granero de los Batchelor.
—¿Vio alguien cosa parecida? ¡Ah!… ¡Ah!… «Las calles estaban limpias y los senderos eran estrechos. El trajo a su esposa de regreso al hogar en una pequeña carretilla» —canto una voz que obligo a Ben a dejar su carga, echar el sombrero hacia atrás v levantar la cabeza para encontrarse con la roja de Pat que asomaba por encima de la cerca.