Bajo las lilas
Bajo las lilas La historia produjo gran efecto, pues basta la maestra se mostró interesada y relato las habilidades de un prestigitador por obra de quien ella viera como una pila de pasteles permanecÃan suspendidos en el aire por espacio de varios minutos. Durante el primer recreo Bab casi se desarticulo parte del cuerpo tratando de imitar las contorsiones del perro. Las habÃa practicado en la cama con gran éxito, pero el piso de madera era cosa muy distinta como lo demostraban sus codos y rodillas.
—¡ParecÃa tan fácil!… Pero no sé cómo lo hizo… —dijo después de darse un tremendo golpe al tratar de caminar sobre las manos.
—¡Mi Dios!… ¡Helo aquÃ!… —gritó Betty quien estaba sentada sobre una pila de leños junto a la puerta, mirándolo con curiosidad.
Se produjo una corrida general y dieciséis niñas, no obstante la lluvia, asomaron sus curiosas cabecitas como si en lugar de un pobre perro que trotaba sobre el barro fueran a ver la carroza de la Cenicienta.
—¡Llámalo y hazlo bailar!… —pidieron las pequeñas trinando a coro. ParecÃa que una bandada de gorriones habÃa tomado posesión del cobertizo
—Lo llamare. Él me conoce —y Bab se incorporó olvidando que dos dÃas antes habÃa perseguido y maldecido al animal.