Bajo las lilas
Bajo las lilas Benny tenía un perrito
de pelo todo blanquito;
y dondequiera que iba
el perrito lo seguía.
Cierta vez se fue a la escuela
y entró sin pedir permiso.
Todos los chicos rieron.
al ver un perro…
El travieso Thorny no pudo continuar; pues una gran carcajada ahogó sus últimas palabras y la orden de Ben «¡fuera, bribón!»… obligó a Sancho a escapar corriendo sobre sus cuatro patas.
La señorita Celia procuró disculpar a su hermano frente a la maestra, quien le aseguró que la broma carecía de importancia, en tanto que la señora de Moss trataba, aunque en vario, de hacer callar a sus hijos por medio de gestos. Ellas, como los demás; no podían dejar de reír y sólo se apaciguaron cuando sonó la campanilla ordenando silencio. La hermosa dama que había recitado antes volvió a ponerse de pie y dijo con su tono cordial: