Bajo las lilas
Bajo las lilas Es de imaginar con cuánta alegrÃa recibieron la invitación; sin que a ninguno se le ocurriera pensar cual era el verdadero motivo de ésta, y era un espectáculo digno de ver la cara que puso Ben. Estaba tan contento y orgulloso por el honor que le hacÃan que no sabÃa cómo ni adónde mirar. Por eso respiró aliviado cuando pudo disparar con los otros muchachos y saltar por el campo para dar rienda suelta a su emoción. No se le habÃa escapado que algo tramaban para su cumpleaños, pero jamás soñó que fueran a invitar a su fiesta a la escuela entera con maestra y todo. Muy pronto se vieron los efectos de la invitación, cosa que resultó bastante cómica. Los niños pugnaban por superarse en atenciones hacia Ben y hasta Sam, quien temió lo dejaran de lado, ofreció el olivo de la paz en la forma de una tibia manzana que extrajo de su bolsillo. Mose propuso un cambio que ofreció enormes ventajas a Ben, pero quien hizo el sacrificio más grande fue Thorny, pues dijo a su hermana cuando regresaban a su casa:
—No quiero ser un competidor de ellos. Tiro mejor, pues he tenido una larga práctica, y no deseo ganarles el premio. Ben y Billy son, después de mÃ, los que tiran mejor. Ben tiene más fuerte el brazo, pero Billy calcula mejor la punterÃa, y ambos quieren ganar. Si le dejo la vÃa libre, Ben tendrá más probabilidades, ya que su único competidor será Billy, pues los demás no podrán competir con él.