Bajo las lilas
Bajo las lilas —Te equivocas. Bab puede ser una seria competidora. Tira tan bien como Ben y desea ganar el premio tanto como los dos muchachos. Habrá que darle también su oportunidad.
—La tendrá, pero no conseguirá nada. Las muchachas no pueden ganarle a los varones, por más deseos que tengan de conquistar el premio.
—Si yo tuviese mis dos brazos sanos te enseñarÃa lo que una mujer es capaz de hacer cuando quiere. No te vayas tan alto, jovencito, porque puedes venirte abajo —advirtió la señorita Celia divertida con la fatuidad de su hermano.
—No hay peligro de que eso ocurra —aseguró Thorny y con toda calma se alejó en busca de los cartones que iba a llevar para que Ben practicara.
—Veremos… —contestó la señorita Celia quien, a partir de ese momento se propuso hacer de Bab su alumna y dar una lección al señor Thorny, a quien le gustaba demasiado creerse superior e infalible.
También hacÃa aquello con un poco de traviesa intención, ya que ella, no obstante sus veinticuatro años, era una niña aún en lo más Ãntimo de su corazón y deseaba demostrar que las niñas podÃan triunfar y llegar a hacer lo que se proponÃan con paciencia y tenacidad.