Bajo las lilas
Bajo las lilas —No. Le ordené que le diera la mitad de su comida. Yo agregarÃa también un poco de la mÃa.
—Venga usted y cuénteme lo que sepa acerca de la pequeña niña necesitada. Quiero hacerme amiga de toda esa gente pobre, pues muy pronto podré ayudarlos. —Y enlazando su brazo al de la maestra, la señorita Celia condujo a aquélla hacia el «porch» donde podrÃan conversar tranquilamente. QuerÃa que su visitante pasara una tarde feliz y entretenida y con tal propósito deseaba confiarle sus planes y pedirle sus sabios consejos.