Bajo las lilas
Bajo las lilas Una ligera brisa que jugaba alegremente por el sendero, sin saberlo, hizo a Ben un gran favor. Al soplar con un poco más de fuerza arrastró hasta los pies del muchacho una hoja de papel que aquél levantó al ver que tenÃa una ilustración. Sin duda se habÃa desprendido de algún viejo y usado manual de historia, pues la lámina mostraba unos barcos muy curiosos, próximos a la costa, un grupo de hombres vestidos con extraña indumentaria que echaban pie a tierra y en la orilla una multitud de indios bailando. Ben procuró descifrar lo que decÃa acerca de estos extravagantes personajes pero, para desdicha del joven lector, la tinta se habÃa corrido y manchado la hoja de modo que de poco pudo enterarse.
—Les preguntaré a las niñas. Puede ser que ellas sepan lo que esto significa —dijo Ben, y luego de buscar en vano otras hojas siguió su camino escuchando con alegrÃa el canto de las aves, gozando del calor del sol y tan agradable era la sensación de paz y seguridad que experimentaba, que se puso a silbar jubilosamente como si fuera un mirlo.