Bajo las lilas
Bajo las lilas —Lo has hecho muy bien y te lo agradezco. ¿Puedes decirme si este atajo lleva hasta los Olmos? —preguntó la dama, quien prosiguió su camino lentamente acompañada por Ben.
—No lo sé, señora; recién he llegado a estos lugares y sólo sé donde viven el alcalde y la señora Moss.
—Deseo ver a ambos, de modo que indÃcame el camino. Vivà aquà hace mucho tiempo y creà que podrÃa encontrar el camino que conduce a la vieja casa de la Avenida de los Olmos y el gran portal, mas no lo he logrado.
—Conozco la casa. Ahora la llaman «Las lilas» porque estas plantas crecen a lo largo del sendero y del muro. Bab y Betty juegan allÃ; yo también.
Ben no pudo dejar de sonreÃr al recordar su primera aparición en aquel sitio e interesada tal vez por la sonrisa y las palabras, la dama preguntó amablemente:
—¿De quién hablas? ¿Bab y Betty son tus hermanas?
Olvidando por completo su intento de fuga, Ben comenzó a relatar su historia con todos los detalles y hablo de sus nuevos amigos animado por la expresión de bondad, las preguntas interesadas y la sonrisa de simpatÃa que lo acompañaron hasta el final de su relato. Al llegar a la esquina del colegio se detuvo y dijo extendiendo los brazos a modo de señales: