Bajo las lilas
Bajo las lilas —Tengo muchas ganas de ver y oÃr gritar a los pavos reales. Ella dijo que gritan y que reiremos cuando el viejo Jack rebuzne —exclamó Bab saltando sobre un pie sin poder dominar su impaciencia.
—¿El «faeton» es algún pájaro? Dijo que lo guardarÃan en la cochera —comentó Betty en tono de interrogación.
—Es un carruaje —explico Ben haciendo unas cabriolas y divertido por la ignorancia de Betty.
—Eso es. Lo busqué en el diccionario. Pero no se dice Phaeton[1] aunque se escriba con p —agregó Bab a quien le gustaba aprovechar cualquier ocasión para formular una regla, sin confesar, por supuesto, que se habÃa roto la cabeza buscando la palabra en la f hasta que una compañera le enseñó cómo se escribÃa.
—No serás tú quien me dé lecciones a mà sobre clases de carruajes. Además, lo que ahora me interesa sabes es donde pondrán a Lita —exclamó Ben.
—La dejarán en las caballerizas del alcalde hasta que todo esté en orden. Luego tú la traerás aquÃ. Él mismo vino a decÃrselo a mamá, asegurándole que podÃa confiarse en ti, pues ya te habÃan probado.
Ben no contestó, pero secretamente agradeció a su buena estrella que le hubiese detenido cuando estaba a punto de huir, con lo cual habrá perdido, por desagradecido, todas aquellas nuevas alegrÃas.