Bajo las lilas
Bajo las lilas —No tendrá tiempo. A los muchachos no les gusta hacer casas para las muñecas —rezongo Bab con gesto desconsolado terminando de recoger sus efectos y sus bienes que quedaban sin hogar.
—Ya verás cuán poco nos importará todo esto cuando lleguen cosas nuevas —exclamó alegremente la pequeña Betty quien descubrÃa un rayo de sol en medio de las nubes más negras.