Detras de la mascara
Detras de la mascara —¿Cuál es el papel que debo destrozar? —preguntó al entrar en la sala verde, donde un corrillo de animados muchachos vestÃan a los actores.
—El de un caballero fugitivo. Ponte este traje y no pierdas el tiempo haciendo preguntas. La señorita Muir te dirá lo que debes hacer. Ella también participa en este cuadro, o sea, que nadie te hará caso —aclaró el director de escena mientras lanzaba un viejo traje lleno de bordados hacia Coventry y seguÃa retocando el maquillaje de un bigote sobre su rostro juvenil.
Gerald se transformó en un galante caballero, y cuando apareció ante las damas, éstas no pudieron evitar mirarle con gran admiración.
—Acompáñame al escenario. Jean ya está en su lugar —comentó Bella mientras corrÃa delante de él exclamando a su institutriz—: Aquà lo tienes. Está estupendo. ¿No es maravilloso que él intervenga?
La señorita Muir, con el encantador atuendo remilgado que las normas juzgaban apropiado para una damisela puritana Roundhead[3] estaba toqueteando unos arbustos, pero se giró de repente y dejó caer la rama verde que sostenÃa cuando vio a la resplandeciente figura avanzar hacia ella.
—¡Tú! —exclamó Jean con una mirada perturbadora. Luego murmuró a Bella—: ¿Por qué le has pedido que actúe? Te dije que no lo hicieras.