Detras de la mascara
Detras de la mascara —Tus brazos y tu cabello te delatarán a ti. Como dice la canción, «ven a esconderte detrás de mi capa» —y Coventry procuró que su capa de terciopelo cubriera los hombros blancos y los mechones rubios de la joven.
—Ahora estamos actuando en la vida real. ¡Bella se pondrá muy contenta cuando se lo cuente! —exclamó Jean cuando el ruido se desvaneció.
—No se lo cuentes —susurró Coventry.
—¿Y por qué no? —quiso saber la institutriz mientras contemplaba ingenuamente el rostro que tenÃa pegado al suyo.
—¿No adivinas por qué?
—¡Ah! Eres tan orgulloso que no soportas que se rÃan de ti.
—No es eso. Es porque no quiero que hablen de nosotros. Tú ya soportas una pesada carga. Ahora soy tu amigo, y haré todo lo posible para demostrártelo.
—¡Eres tan amable! ¿Cómo podrÃa agradecértelo? —murmuró Jean mientras, sin darse cuenta, se acurrucaba en el manto que les protegÃa.
Por unos breves instantes, Jean y Gerald permanecieron en absoluto silencio, sólo roto por el acelerado palpitar de los dos corazones. Para amortiguar el sonido, Coventry preguntó en voz baja:
—¿Estás asustada?