Detras de la mascara
Detras de la mascara —¡Espera! —exclamó Jean mientras se levantaba esbozando un gesto autoritario—. No te escucharé si una cosa te compromete a otra. Recuerda los deseos de tu madre, las esperanzas de LucÃa, las últimas palabras de Edward, tu propio orgullo y mis orÃgenes humildes. No sabe lo que dice, señor Coventry. Piense antes de hablar, sopese el coste de dicha acción y recuerde quién soy antes de insultarme con una pasión pasajera y falsas promesas.
—Ya he pensado y sopesado el coste, y te prometo que deseo cortejarte con la misma humildad y honestidad que dedicarÃa a cualquier dama de la comarca. Tú me hablas de orgullo, ¿pero acaso me he esforzado por amar a mi igual en rango? Me hablas de tu humilde destino, pero la pobreza no es ninguna desgracia, y el valor con la que tú la soportas incluso la ennoblece. Debà de haber roto con LucÃa antes de hacer una proposición, pero no pude contenerme. Mi madre te adora, y ella se alegrará de mi felicidad. Edward acabará perdonándome, ya que lo he intentado todo. Pero mi amor es irresistible. Dime, Jean, ¿hay alguna esperanza para mÃ?