Detras de la mascara
Detras de la mascara —Le pido perdón, señora. De haberlo sabido, me habrÃa comportado de forma distinta, por supuesto, pero las institutrices normales y corrientes suelen crear problemas en una casa, y resulta inevitable desconfiar de ellas. No quiero entrometerme ni pasarme de lista, pero como tengo en gran estima a mi joven señorita, naturalmente me pongo de su parte, y debo decir que el señor Coventry no ha actuado como un caballero.
—Piense lo que usted quiera, Dean, pero le recomiendo, que diga lo menos posible si quiere quedarse en esta casa. TodavÃa no he aceptado al señor Coventry, y si él decide liberarse del compromiso que su familia preparó para él, creo que tiene todo el derecho a hacerlo. La señorita Beaufort tampoco querrÃa casarse con el señor Coventry en contra de la voluntad de éste, puesto que él sólo podrÃa compadecerla por su desdichada unión —aclaró Jean esbozando una sonrisa tranquila antes de abandonar la estancia.