Detras de la mascara
Detras de la mascara —He recibido carta de Ned, y aquà hay una breve nota para ti —gritó Bella cuando Jean entró en el estudio—. La mÃa es una carta muy rara, escrita con precipitación, y apenas contiene noticias nuevas. Sólo habla de su encuentro con Sydney. Espero que la tuya sea mejor, o de lo contrario no quedaremos demasiado satisfechas.
Cuando la niña pronunció el nombre de Sydney, la institutriz se puso pálida y la nota empezó a oscilar por efecto de su mano temblorosa. Sus labios perdieron su color, pero dijo con serenidad:
—Gracias. Puesto que estás muy ocupada, saldré a leer mi carta al jardÃn —y, antes de que Bella tuviera tiempo de protestar, Jean desapareció.
Mientras se dirigÃa hacia un rincón tranquilo, Jean abrió la nota y leyó las pocas lÃneas borrosas que contenÃa:
He visto a Sydney; me lo ha contado todo, y, por mucho que me costara creerlo, era imposible dudarlo, porque ha descubierto pruebas que son irrefutables. No se lo reprocho, y no exigiré confesión ni reparación alguna, porque no puedo olvidar que te he amado. Te doy tres dÃas para encontrar otra casa antes de que yo regrese y le cuente a toda la familia quién eres en realidad. Te ruego que te apresures para evitarme el dolor de presenciar tu desgracia.