Detras de la mascara
Detras de la mascara —Aún no, pero sé que ha venido; además, me he enterado de su accidente. Yo debÃa haber tomado ese tren, y lo habrÃa hecho de no haber sido por una indisposición que me retuvo y que ahora ha resultado ser tan afortunada. ¿Estás preparada, Jean? ¿Te arrepientes de tu decisión, querida mÃa?
—¡No, en absoluto! ¡Estoy preparada! Estaré encantada de ser tu esposa, querido y generoso sir John —gritó Jean alegre y rápidamente, lo cual conmovió al caballero y fascinó al reverendo Fairfax, quien ocultaba un amor de juventud detrás de su sotana.