Detras de la mascara
Detras de la mascara —Temo que empiece a coquetear. Este tipo de personas siempre acaban haciendo lo mismo, son una clase que causa problemas.
—Pero en el caso de la señorita Muir no es asÃ. Ella no coquetea, sino que le trata como si de una hermana mayor se tratara, y además mezcla la amabilidad más envolvente con una tranquila dignidad que cautiva al muchacho. Les he estado observando, y él no para de devorarla con los ojos mientras ella lee una novela fascinante con un tono de voz aún más fascinante. Bella y mamá se quedan absortas en el relato y no se dan cuenta de nada. Pero Ned se convierte en el héroe, la señorita Muir en la heroÃna, y vive la escena amorosa con toda la pasión de un hombre cuyo corazón acaba de encenderse. ¡Pobre chico, pobre chico!
LucÃa miró a su primo, sorprendida por la energÃa con la que hablaba y la ansiedad que se manifestaba en su rostro generalmente apático. El cambio le favorecÃa porque demostraba lo que podÃa ser y hacer, y convertÃa un lamento en una emoción auténtica. Antes de que le diera tiempo a volver a hablar, abandonó la estancia y regresó al cabo de un rato. ParecÃa enfadado.
—¿Y ahora qué? —preguntó LucÃa.