Detras de la mascara
Detras de la mascara Gerald se divirtió dándole vueltas a este cotilleo, aunque su despiste molestó bastante a su hermana.
—Gerald, ¿sabes si ha llegado el encargo de Ned?
—Muy interesante. Sigue leyendo, Bella.
—¡Estúpido! No has escuchado ni una palabra de lo que he dicho —protestó ella mientras cerraba violentamente el libro para repetir su noticia.
—Estoy encantado con ello. Ahora debemos quitárnoslo de encima lo antes posible. Es decir, supongo que él querrá marcharse cuanto antes. —En ese momento, Coventry se despertó de su ensoñación.
—No es necesario que revises tu versión; lo sé todo al respecto. Creo que Ned se comportó estúpidamente, y que la conducta de la señorita Muir ha sido exquisita. Desde luego es bastante improbable, aunque ojalá no lo fuera, porque me encanta observar a un par de amantes. Tú y LucÃa sois tan frÃos que no resultáis nada interesantes.
—Hazme el favor de no seguir diciendo más tonterÃas sobre LucÃa y yo. No somos amantes, y supongo que nunca lo seremos. Ya estoy harto de esta historia, y deseo con todas mis fuerzas que mamá y tú dejéis de molestar con este tema, al menos por una temporada.