Hombrecitos
Hombrecitos —No; no he tomado más que lo que Daisy me ha servido.
—TÃa —observó graciosamente la niña—, ya he procurado no atracarlo para que no sufra indigestión.
—Bueno, y ¿les gusta el nuevo juguete…?
—MuchÃsimo —dijo gravemente Medio-Brooke.
—¡No hay mejor juguete en el mundo! —afirmó Daisy, preparándose a fregar tazas y vasos—. DesearÃa que todos tuvieran una cocinita tan encantadora como la mÃa.
—Este juguete debe tener un nombre especial —insistió Medio-Brooke, chupándose los dedos llenos de jarabe.
—Lo tiene —exclamó la tÃa Jo.
—¿Cuál es…? —preguntaron a un tiempo, con tanta curiosidad como entusiasmo, los hermanos.
—Creo que debemos llamarle «las marmitas» —indicó mamá Bhaer, sonriendo y alejándose.