Hombrecitos
Hombrecitos —Acompáñame y te enseñaré lo que hay que ver en la casa —dijo Nat, comprendiendo que debÃa celebrar una conferencia seria y reservada con su amigo.
Lo que los chicos hablaron nadie lo supo; pero, cuando volvieron, Dan se mostró más respetuoso, aunque siguió siendo áspero en sus palabras y grosero en sus modales. Sin embargo, ¿podÃa esperarse algo mejor de una pobre criatura abandonada, sin afectos y sin educación…?
Los muchachos convinieron en que el nuevo camarada no era simpático, y lo dejaron solo con Nat. Este, aun sintiendo la responsabilidad que habÃa contraÃdo, era demasiado bueno para abandonar a su antiguo amigo.
Tommy, a pesar del incidente del cortaplumas, acechaba la ocasión para volver a tratar de aprender los saltos mortales. La ocasión se presentó pronto, porque Dan, al verse admirado, se mostró más afectuoso y antes de acabar la semana habÃa intimado con el aprendiz de acróbata.
Papá Bhaer, después de ver a Dan y de informarse de cómo entró en la casa, movió la cabeza y se limitó a decir:
—El ensayo puede salirnos caro; pero lo intentaremos.