Hombrecitos
Hombrecitos —Pareces picador de toros; no te hace falta más que el traje.
—Me gustarÃa encontrarme con un toro —murmuró Tommy, abrazando la garrocha.
—Cerca tenemos uno; en mitad del prado tienes a la vieja «Suiza», anda y acósala —insinuó Dan.
—De ningún modo —gritó Medio-Brooke, desconfiado.
—¿Porqué no, cobardote? —preguntó Dan.
—Porque no le agradará a papá Bhaer.
—¿Has oÃdo que nos prohÃba celebrar corridas de toros…?
—No.
—Pues entonces, cállate. Anda, Tommy, casualmente tengo un trapo rojo que me servirá de capote de lidia para hacer los quites —dijo Dan, saltando la cerca del prado. Todos le siguieron; Medio-Brooke se sentó para ver la corrida.