Hombrecitos
Hombrecitos —Hijitos —preguntó tÃa Jo—. ¿Saben por qué ha venido Nan?
—Para mi castigo —murmuró Zampabollos.
—Para ayudarme a convertirlos en caballeritos bien educados, cosa, según se ha visto, que algunos necesitan bastante.
Zampabollos volvió a esconder la cara tras el tazón de leche, y sólo asomó cuando Medio-Brooke observó con tranquilidad:
—¿Cómo va a educarnos, siendo ella un marimacho…?
—Precisamente por eso; Nan necesita aprender y espero que le darán buenos ejemplos.
—¿También ella va a convertirse en un caballerito? —insinuó Rob.
—Me figuro que le gustarÃa, ¿verdad, Nan? —exclamó Tommy.
—¡De ningún modo! ¡Aborrezco a los niños! —contestó fieramente Annie.
—Lamento que aborrezcas a mis niños, porque ellos pueden educarse y educarte. El cariño en las miradas, en las palabras y en las obras, es la mejor cortesÃa, y a ella se llega tratando a los demás como nosotros quisiéramos ser tratados.