Hombrecitos

Hombrecitos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Nan, desde el momento en que llegó, quiso ingresar en el club y produjo debates y discordias entre los socios; presentando solicitudes de admisión, verbales o escritas; turbando la solemnidad de las sesiones con insultos lanzados por el agujero de la cerradura de la puerta; golpeando con pies y manos, sobre la puerta; y trazando en los dominios del Club de los Irreprensibles inscripciones burlescas y satíricas. Mas, como todo era inútil, las niñas, por consejo de tía Jo, crearon el Club de la Comodidad, invitando a que figurasen en él los caballeritos que por pequeños no eran admitidos en el club masculino. Los chicos se vieron obsequiados con comiditas y meriendas, y divertidos con admirables fiestas inventadas por Nan. Poco a poco los caballeretes mayores se interesaron por disfrutar de aquellas reuniones tan elegantes como atractivas. Al fin, tras conferencias y consultas, se establecieron relaciones de afecto entre ambos clubes.

El Club de la Comodidad recibía invitación para las fiestas importantes del Club de los Irreprensibles, y asistía a ellas con correctísima discreción. Recíprocamente, el club masculino tenía entrada para los festejos del Club de la Comodidad. Y así, en paz y en buena armonía, prosperaron ambas sociedades.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker