Hombrecitos
Hombrecitos La señora Shakespeare Smith tiene el gusto de invitar a los señores don John Brooke, don Thomas Bangs y don Nathaniel Blake para el baile que han de celebrar esta tarde a las tres en punto.
Advertencia: El señor Blake llevará el violín, para poder bailar, y todos los invitados habrán de ser bonísimos si quieren probarlos manjares preparados.
Probablemente, sin la promesa encerrada en el final de la advertencia, la invitación no hubiera sido aceptada.
—Han estado cocinando cosas superiores; yo las he olido. Vamos allá —exclamó Tommy.
—Comeremos lo que haya, y no hace falta que nos quedemos al baile —observó John (Medio-Brooke).
—Yo no he ido nunca a un baile. ¿Qué hay que hacer…? —preguntó Nat.
—Divertirse como los hombres; estar sentado muy tieso y bailar para que las niñas se distraigan —contestó Tommy.
—Me creo capaz de hacer todo eso —murmuró Medio-Brooke, y redactó y envió la siguiente esquela:
Asistiremos los invitados. Tengan dispuesto lo que haya que comer.
John Brooke y Compañía.
Las damas estaban preocupadísimas con los preparativos, y se proponían, si la fiesta resultaba lucida, agasajar con un banquete a algunos de los convidados.