Hombrecitos
Hombrecitos —Si han venido ustedes a burlarse, márchense y no vuelvan —gruñó la señorita, dando un coscorrón, con el frasquito de esencia, al señor Bangs (don Thomas).
—No puedo contenerla risa; estás hecha un esperpento, un mamarracho —exclamó ingenuamente Tommy.
—Verdad será, pero es una falta de educación decirlo. Mamá, ¿negaremos a este señor que entre en el comedor?
—Vamos a comenzar el baile. ¿Ha traÃdo usted el violÃn señor Blake…? —preguntó la digna señora de la casa.
—Voy por él —contestó Nat, y trajo el instrumento.
—Mejor serÃa tomar antes el té —arriesgó Tommy, para recordarle que lo importante era comer y marcharse en seguida.
—Caballeros, entiendan que en mis salones no se come hasta que se baile bien —advirtió la señora Smith.
Los caballeros se resignaron.
—Voy a bailar con el señor Bangs, para que aprenda la polca; mi hija bailará con el señor Brooke. Empiece, don Nat.