Hombrecitos

Hombrecitos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Mamá Bhaer sentóse a repasar ropa blanca, pensando en el niño ausente. Convencida de que Teddy se había equivocado, ni siquiera mencionó lo ocurrido a papá Bhaer, que escribía varias cartas. Ya habían dado las diez cuando tía Jo se levantó para cerrar la puerta de la casa. Se quedó un momento contemplando la hermosura de la noche, y algo blanco, que se destacaba entre un montón de gavillas esparcidas en el prado, le llamó la atención. Creyendo que era algún sombrero de paja olvidado por los muchachitos, se aproximó a recogerlo. Entonces vio que aquella mota blanca era una mano y una manga de camisa que asomaban entre las gavilladas mieses. Dio vuelta al montón, y se halló con Dan que dormía profundamente.

El pobre vagabundo parecía fatigadísimo y estaba andrajoso, sucio y escuálido; tenía desnudo un pie y envuelto el otro en un chaquetón. Se había escondido entre las gavillas, y durmiendo, extendió el brazo que lo delató. Dormía agitado, moviéndose, quejándose y hablando entre sueños; al fin, el cansancio lo rindió.

«No debe permanecer aquí», se dijo mamá Bhaer, y acariciando a Dan, lo llamó por su nombre. El muchacho entreabrió los ojos, sonrió y exclamó, como si continuase soñando:

—Mamá Bhaer, ya he vuelto a casa.

Tía Jo, conmovida, incorporó a medias al niño y le dijo:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker