Hombrecitos
Hombrecitos —¡Deténgase el carro triunfal y dejen que Júpiter descienda! —exclamó el viajero, apeándose y corriendo a saludar a tÃa Jo, que sonreÃa y aplaudÃa alegremente.
—¿Cómo estás, Teddy…?
—Muy bien, ¿y tú, Jo…?
Cambiaron un apretón de manos, y el señor Laurie puso a Bess en manos de su tÃa; la chicuela la abrazó estrechamente, mientras el padre exclamaba:
—«Pelito de oro» estaba deseosa de verte y yo participaba de su deseo. Aquà venimos a jugar una hora con tus niños, y saber cómo siguen «Pulgarcito» y «La vieja que vivÃa en un zapato».
—¡Cuánto celebro la visita! ¡A jugar y que no haya disgustos! —exclamó la tÃa Jo.