Hombrecitos
Hombrecitos —Está llena de goteras, de polvo y de telarañas, y no tiene ventanas para instalar colecciones —observó Nat.
—Tengan paciencia hasta que venga Gibbs y haga algunos arreglos, y después ya verán cómo les gusta. Lo enviaré el lunes para que revoque el local, y el sábado vendré y nos pondremos de acuerdo para empezar la formación de un museo chiquito, pero muy lindo. Todos traerán los objetos que posean y tendrán un sitio para instalarlos. Dan actuará de director, porque parece experto y asà se entretendrá ahora que no puede correr ni brincar mucho.
—¡Admirable! —exclamó Nat, mientras el director electo sonreÃa sin hablar, estrechando el libro y mirando al señor Laurie como a un bienhechor de la humanidad.
—¿Damos otra vuelta señor? —preguntó Peter.