Hombrecitos
Hombrecitos Daisy, cediendo el primer lugar a Bess, se asignó el cargo de cocinera mayor; Nan era la doncella de servicio, Emil actuaba de ministro de Hacienda y derrochaba el tesoro público organizando espectáculos que llegaron a costar nueve peniques. Franz era el primer ministro, y proyectaba grandes reformas en el reino; manteniendo la paz con las potencias, Medio-Brooke desempeñaba a maravilla las funciones de consejero de Estado; Dan constituía el ejército permanente y defendía con bravura los territorios; Tommy era el bufón, y Nat la orquesta.
Papá y mamá Bhaer gozaban viendo desarrollarse aquella inocente farsa, donde los chiquitines imitaban a los mayores, pero sin salirse nunca de la comedia, ni llegar a la tragedia.
—Me convenzo de que tenías razón al creer que eran convenientes las niñas entre los varones. Nan ha sido un estímulo para Daisy, y Bess está domesticando a nuestros cachorros. Si esto sigue así, igualaré pronto al doctor Blimber, con sus «caballeritos modelos» —decía el maestro, riendo, cuando veía que Tommy no sólo se quitaba el sombrero sino que obligaba a Ned a que se descubriese para entrar en el salón donde la princesa paseaba en un cochecito, escoltada por Rob y Teddy, que, cabalgando en sillas, actuaban de caballerizos.