Hombrecitos
Hombrecitos —Pues, entre amigos, con verlo basta. Coloca tus bombones en este saquito y vamos a ver cuánto tiempo los guardas intactos. Déjame que los cuente: dos corazones, cuatro peces de colores, tres caballitos, nueve almendras y una docena de pastillas de chocolate. ¿Está bien…? —murmuró tÃa Jo, guardando los dulces en la bolsa.
—Sà —contestó Zampabollos, reprimiendo un suspiro y marchándose a ofrecer el regalo a Bess. Esta lo aceptó agradecida e invitó a George a acompañarla al jardÃn.
—Este pobre muchacho tiene mejor corazón que estómago, y se esfuerza por merecer el afecto de Pelito de oro —exclamó mamá Bhaer.
—¡Feliz el hombre que puede aprender abnegación de tan dulce maestro! —murmuró papá Bhaer, contemplando desde la ventana a George (Zampabollos) paseando muy complacido junto a Bess, que miraba con deleite una rosa de azúcar y decÃa que hubiera preferido una de verdad, «que goliera» muy bien.