Hombrecitos

Hombrecitos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Silencio! —repitió el maestro. Luego, añadió severamente—: Lo siento mucho, Nat; pero todo parece acusarte, y tus antiguas faltas nos autorizan para dudar de ti, lo que no haríamos si nos merecieras la misma confianza que los demás, que nunca han mentido. Fíjate bien en que no te acuso de este hurto, y en que no te castigaré hasta estar perfectamente seguro, ni preguntaré nada más. Te dejo entregado a tu conciencia. Si eres culpable, acude a mí cuando quieras, confiésate y te perdonaré y te ayudaré a enmendarte. Si eres inocente, tarde o temprano la verdad aparecerá, y entonces, yo seré el primero en pedirte perdón por haber dudado de ti.

—¡Yo no he sido, señor! ¡Yo no he sido! —sollozó Nat.

Movió tristemente la cabeza el maestro y añadió:

—No hay que hacer ni que decir nada más. No hablaré más del asunto, ni tampoco los demás. No puedo pedir que se muestren con un compañero sospechoso tan cariñosos como antes, pero deseo que no lo molesten…, ¡bástele con su conciencia! Y ahora, a nuestras lecciones.

—¡Eso! ¡Y aquí no ha pasado nada! ¡Me gusta la justicia! —exclamó Ned al oído de Emil.

—¡Cállate! —gruñó Emil, sintiendo que lo ocurrido era como un borrón para la casa Plumfield.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker