Hombrecitos
Hombrecitos —Te equivocas; le regalaremos un magnÃfico microscopio, para que podamos ver los bichitos del agua, las estrellas del cielo, los huevos de hormiga, y todos los insectos. ¿Qué te parece el regalo…? —dijo Tommy, confundiendo los microscopios con los telescopios.
—¡Admirable! ¡Extraordinario! Pero debe costar caro …
—SÃ; pero contribuiremos todos. Yo doy mis cinco dólares.
—¡Eres la criatura más generosa del mundo…!
—Mira, el pÃcaro dinero me ha dado disgustos y preocupaciones; renuncio a guardar, y asà ni me envidiarán, ni me robarán, ni sospecharé de nadie.
—¿Te lo permitirá papá Bhaer…?
—SÃ; y aprueba mi plan; dijo que los mejores hombres que él ha conocido invertÃan el dinero en vida, en vez de guardarlo para que riñesen sus herederos al repartÃrselo.
—Tu padre es rico: ¿qué hace con el dinero…?
—No lo sé; me da lo que necesito. Le hablaré de esto cuando lo vea, y verá en mà un buen ejemplo.
—¿Te atreverás a quedarte sin dinero…?
—Ya lo verás. Papá Bhaer me aconsejará el modo de emplearlo. En principio los cinco dólares son para el microscopio de Dan. Luego, cuando reúna un dólar, favoreceré a Dick; sólo tiene cinco centésimos semanales para sus gastos.