Hombrecitos
Hombrecitos —No; ésas pertenecen a una especie que se cierra cuando las tocan. Pon el dedo en mitad del tallo, y verás plegarse las hojas —contestó Dan, examinando un trozo de mica.
Medio-Brooke hizo la prueba y en el acto las hojas se plegaron, hasta que el vástago mostró en vez de una lÃnea doble una lÃnea sencilla de hojas.
—¡Es admirable! Y ¿para qué sirven estas otras hojas? —interrogó Medio-Brooke, enseñando una nueva rama.
—Estas son hojas de morera; sirven para alimentar a los gusanos de seda hasta que empiezan a hilar. Una vez estuve en una fábrica de seda y vi salones llenos de tablas cubiertas con hojas; los gusanos comÃan tan de prisa que armaban mucho ruido. A veces comÃan tanto que se morÃan. Dile esto a Zampabollos —murmuró Dan, riendo.
—Sé algo de estas hojas; las hadas las usan para adornarse.
—Si yo tuviera, ¡que ni lo tengo ni lo tendré!, un microscopio, te enseñarÃa cosas más lindas que las hadas. Conocà a una viejecita que cosiendo unas con otras las hojas de morera se hacÃa gorros de dormir, que le aliviaban las jaquecas.
—¡Qué gracia tiene! ¿Era tu abuela…?