Hombrecitos

Hombrecitos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¡Indudablemente, Dan estaba salvado! Gritó alegremente Teddy, que, para sorpresa de todos, acababa de pescar una trucha siendo de advertir que hacía muchísimos años que no se veían truchas en el arroyo. El chicuelo, encantado con aquel extraordinario éxito, se empeñó en lucir su botín antes de que Asia lo guisase. Descendieron los tres del nido y se marcharon juntos, muy satisfechos.

Luego, Ned estuvo un rato en el nido del sauce mientras Dick y Dolly cazaban saltamontes y grillos. Ned, para divertirse con Tommy, quería echarle en la cama unas cuantas docenas de animalitos, a fin de que éste, al acostarse, tuviera que pasar un buen rato de cacería. Cuando los cazadores terminaron la tarea, Ned les pagó lo estipulado, y marchó a prepararle la cama a Tommy.

Durante una hora el sauce suspiró, cantó y habló con el susurrante arroyuelo acerca de las bellezas del crepúsculo. De repente un niño atravesó el prado, llegó a Billy, que estaba junto al arroyo, y le dijo con gran misterio:

—¿Quieres, sin que se entere nadie, rogarle a papá Bhaer que venga a verme…?

Billy asintió con la cabeza y se marchó a cumplir el encargo. El recién llegado se encaramó en el nido.

En cinco minutos, apareció el maestro y, deteniéndose ante el sauce, exclamó afectuosamente:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker