Hombrecitos
Hombrecitos —Me alegro mucho de verte, Jack. ¿Por qué no has ido a buscarnos en seguida…?
—Señor, ante todo, yo querÃa verlo a usted. Mi tÃo me ha ordenado volver. Yo sé que no merezco nada, pero le suplico que me traten con compasión.
—No creo que procedan contigo injustamente, pero tampoco que te traten con gran cariño. Siendo inocentes, Nat y Dan han sufrido por tu causa. Tú, que eres culpable, debes sufrir algo…, ¿verdad? —preguntó el maestro, compadeciendo al chico, pero pensando que merecÃa un correctivo.
—SÃ, señor. Ya le devolvà el dinero a Tommy, y dije por escrito que lo sentÃa muchÃsimo…, ¿no es bastante? —suspiró entristecido el muchacho.
—No. Creo que debes pedir perdón francamente a los niños. No esperes de ellos respeto ni confianza hasta que pase algún tiempo y se convenzan de que estás arrepentido. Yo te ayudaré a rehabilitarte. El hurto y la mentira son cosas abominables y espero que esto te sirva de lección.
—Haré una subasta y venderé mis bienes a precio Ãnfimo —propuso Jack, queriendo asà castigarse en su espÃritu comercial.
—Mejor será que los regales, y que emprendas un negocio nuevo. Adopta como lema: La honradez es la mejor polÃtica, y tenlo siempre presente en pensamientos, palabras y obras.