Hombrecitos
Hombrecitos Todos los niños, por turno, fueron mirando. Luego, Dan les enseñó el plumaje suave de una polilla con alas; un cabello, las venas de una hoja, casi invisibles a simple vista, y que, a través de la lente, simulaban espesa red; la piel de los dedos, que parecÃan formar montes y valles; un gusano de seda, que semejaba sedeña montaña, y el aguijón de una avispa.
—Pues señor, esto es lo mismo que los anteojos mágicos de que hablaba mi libro de cuentos, pero más curioso —observó Medio-Brooke, encantado con tanta maravilla.
—Dan es ahora un mago, y les enseñará milagros; cuenta, para ello, con dos grandes elementos: paciencia y amor a la naturaleza. Vivimos en un mundo bello y maravilloso, Medio-Brooke, y, cuanto más aprendas, mejor serás. Este cristal les proporcionará muchas enseñanzas, y les hará aprender admirables lecciones —dijo papá Bhaer, encantado de ver el interés de los niños.
—¿No podrÃa yo, con ayuda del microscopio, ver el alma de las personas? —preguntó Medio-Brooke, muy impresionado por el poder de aquel maravilloso instrumento.